Después de trasladar la corte de España a Madrid, Felipe II encargó a Juan de Herrera la labor de remodelar la plaza, cambiando su nombre de Plaza del Arrabal a Plaza Mayor. Después de tres incendios importantes la altura de los edificios que rodean la plaza se rebajó de cinco a tres pisos. Pero lo que me gusta de esta plaza no es lo bonita que sea, sino la historia que tiene.
Dentro de la plaza puedes imaginar antiguas corridas de toros, o autos de fe-ajusticiamientos.
Por alguna extraña razón, andar por la Plaza Mayor te hace sentir pequeño. Pero salir a las calles adyacentes y tomarte un vinito con unos pinchos en la Cava te hace sentirte, aunque ahora suene mal, más español.
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- Imágenes sacadas de Wikipedia
